Desnuda.

 

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Auto Retrato

Si desnuda, desnuda por que hoy me quiero abrir un poco con ustedes, destaparme, contarles quien soy, sin miedo y sin escrúpulos hablares de mis virtudes y defectos, de los temas que inundan mi mente constantemente, de mis propósitos, de mis metas y mis sueños. Mis dificultades, mis luchas internas y mis miedos.

Mi nombre es Sol Maria Artadi y uso el seudónimo de Matahari. Tengo 22 años, nací en Lima, Perú. Crecí en una familia que hasta hace un tiempo sentía ausente, tenía momentos de mi infancia difusos y no podía recordar, pero hace poco tuve una de las experiencias mas maravillosas de mi vida al encontrarme con mi niña interior. La vida me puso en el camino piedras muy grandes que cargar a muy corta edad y eso me hizo crecer abruptamente. A los 12 años ya era una niña bastante pensante para mi edad, me encantaba inmiscuirme en los temas de adultos pero a la vez ciertos problemas que no debía cargar a esa edad los llevaba encima mío. Quería ser un apoyo constante, una persona que este para cualquiera en sus momentos mas difíciles; sin embargo, eso me llevo a cargar cruces que no eran mías y a tolerar mas de lo que podía.

Fue cuando salí del colegio que me empecé a dar cuenta que no sabía quien era, no sabía a donde iba y una extraña depresión se empezaba a apropiar de mi. No se si en ese entonces me volví mas irritable, pero aún así seguía alimentándome de problemas que no eran los míos. Sonreír sin sentirlo verdaderamente se volvió algo muy fácil de hacer, por dentro me desmoronaba pero por afuera intentaba mostrarme firme y bien parada.

A los 18 años me fui a vivir a Australia, estaba atemorizada, no sabia que me esperaba, pero estaba tan confundida con tantas cosas que me fui sin pensarlo mucho. Llegue a un país de primer mundo, totalmente diferente al mío, un país que ni bien pise sentía que me cambiaría la vida por completo. Mi vida giro 180 grados, me volví independiente y todos los problemas que me carcomían por dentro parecieron difuminarse en ese ambiente de paz y tranquilidad en el que estaba. Mis incertidumbres se adormecieron y el dolor ya no era intolerable. Conocí personas maravillosas, personas con propósitos muy parecidos a los míos, personas que llevo en el corazón para toda la vida. Viaje y viaje, descubrí que el mundo es maravilloso, descubrí la caja dentro de la que estaba viviendo y de la burbuja en la que actualmente estaba sumergida.

Pasaron los 6 meses volando, no me quería ir pero al mismo tiempo algo me decía que tenia que regresar. Tome una decisión apresurada, sabia que la única manera de que me dejaran residir en otro país era estudiando y antes de volver a Lima aplique a un instituto de cine en Buenos Aires. Regrese a mi país, estuve un verano, tristemente me di cuenta que todo seguía igual y al mismo tiempo no.  Las personas seguían con sus vidas pero  la mayoría seguía viviendo dentro de los parámetros de un libro cuadriculado y eso me molestaba bastante. Emprendí mi huida nuevamente, llegue a Argentina, con muchos sueños, esperanzas, pero a veces las cosas no salen como uno quiere. Fue viviendo allá que acepte un problema que ya venia batallando hace tiempo, pero no lo quería aceptar y estando ahí que se acentuó mas.

Ya iba un tiempo lidiando con un desorden alimenticio, este empezó justo un año atrás de irme a Australia. Comenzó sigiloso, callado, pero de a pocos se fue apoderando de mi. En Australia ya eran notorios patrones de este problema, pero como les decía había algo en ese ambiente que anestesiaba todo lo que sentía. Fue en Buenos Aires  cuando me dí cuenta que mi problema estaba alterando mucho mi salud mental y emocional. Me volví introvertida, callada, huraña. No quería salir, no quería hacer vida social, no sabía como manejar mis emociones y por las noches lloraba; me invadía una soledad inmensa y el pecho se me estrujaba , no sabia quien era y no podía armar las piezas mías que estaban desparramadas por todos lados. Fue entones cuando tome una decisión muy valiente, volví a Lima de vacaciones y escupí como veneno todo lo que sentía, asumí mi enfermedad, pedí ayuda y a partir de eso todo empezó a cambiar.

Regrese a lima al cabo de un mes de haber pedido ayuda y a las 2 semanas ya estaba en tratamientos psiquiátricos, médicos y de la mano de una psicóloga que si no fuese por ella quizás no estaría acá escribiendo esto. Dos semanas enteras lloré, lloré porque jamás había encontrado a alguien que me entendiera tanto, que no me juzgue y que me de las herramientas necesarias para sanar. Hicimos  regresiones, hablamos sobre mi infancia, sobre mi crecimiento abrupto, sobre mi incapacidad de amarme y amar a los demás. Sobre como al no querer ser una carga para el resto me había comido toda la mierda del resto (si, la mierda). Irónicamente, empece a comer menos, me acuerdo que lo relacionábamos como una huelga de hambre, pues al no poder tolerar mas cosas en mi vida, tampoco podía hacerlo con la comida. Era como un resentimiento hacia ella, por un lado quería ser notada, por mas de que me veía diminuta e insignificante. Por otro lado, sentía que era lo único que podía controlar en mi vida y por eso me aferre tanto a ello.

Entendí entonces que no me debía callar, que yo también tenia voz y voto, que no debía mezclarme con el resto, que yo era yo y no debía dejar que los problemas de los demás me afectaran como si fueran míos. De a pocos fui mejorando mi relación conmigo misma, de a pocos fui mejorando mi relación con los demás, de a pocos me fui re-descubriendo, encontrando esa luz que creía perdida y nuevos colores empezaron a brotar de mi. Recupere el peso perdido y bote el peso de adentro que tanto me estaba haciendo sufrir. Volví a ser una persona extrovertida, llena de vida y empece a entenderme cada vez mas.

Dos años transcurrieron, crecí enormemente como persona, cambie por mi mas no por nadie. Ya no vivía amargada con la vida, me dejaron de importar las opiniones de los demás, pues entendí que debía rodearme de gente que compartiera los mismos ideales que yo y que empezaran a sumarme en lugar de restarme. Entendí entonces que estaba huyendo de mis problemas y que la única manera de enfrentarlos era volviendo a la raíz donde empezó todo. Durante esos años de terapia empecé a escribir, me enamoré de las letras, me engatusaron y todo lo que me sucedía o aprendía lo plasmaba en una hoja en blanco. Escribir me ayudo mucho a ordenarme, a ver cosas que antes no veía, a desahogarme y a dejar mis ideas en claro.

Medio año después llego el momento en el que decidí dejar la psicóloga, decidí caminar por mi cuenta, decidí utilizar todas las herramientas que se me habían dado para emprender un nuevo camino. Sin lugar a dudas era un desafío, por mucho tiempo esas 4 paredes habían sido mi lugar de apoyo, mi espacio personal, mi almohada para llorar ; pero estaba decidida que era hora de que lo encuentre dentro de mi misma. Ya ha pasado casi un año de esa decisión y aunque a veces me llene de incertidumbres e inseguridades, siempre encuentro mi propia salida. Aprendí a quererme, a valorarme, a llenarme de amor  y cariño y compartirlo con los demás, aunque a veces no se si debería. He dado en ocasiones mas de lo que me han dado a cambio y de eso he aprendido mis lecciones mas grandes.

Mientras escribo esto tiemblo, tiemblo por que es una parte muy intima de mi, porque jamás lo he querido hacer público. He escrito una y otra vez sobre esto pero nunca lo he compartido… no me sentía lista, pero creo que ahora lo estoy. La razón de por que lo hago es por que  se que muchas personas pueden haber pasado (o estar pasando) por algo parecido y  por que me gustaria poder ayudar y motivar a los demás, pues no hay nada que me llene mas que pode darle una mano a alguien. Ahora, esta historia no acaba acá, aun lucho, lucho contra mis inseguridades, lucho en ocasiones con la falta de amor propio y  la verdad es que siempre podemos retroceder y no es un camino fácil, pero siempre hay que tener los ánimos para seguir adelante y reconocer todo lo que hemos avanzado. He aprendido a caerme y levantarme de mil formas y es increíble que aun siga de pie y si no hubiese atravesado por todo esto en definitiva no seria la persona que soy ahora y por ello agradezco.

Para culminar con esta breve historia que les cuento (breve porque literalmente podría escribir un libro sobre esto), actualmente me encuentro estudiando en mi ciudad natal, por ahora trato de centrarme en el presente, no correr, acabar con mi carrera y ver que hacer después. Y si hablamos de metas y propósitos, además de mejorar cada día como persona, quiero dejar una huella, quiero ser capaz de llegar a mas personas, quiero culminar el libro que empece a escribir hace un tiempo y darlo a conocer finalmente. No se que me depara el futuro, pero por ahora esto es lo que soy, una joven como cualquiera abriéndose sobre sus propias vivencias y experiencias para no solo sanar a los demás si no también a mi misma.

 

 

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Aprendizaje y Conocimiento.

 

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Punta Mero, Máncora

 

Leí esto en un libro e intenté aterrizar la idea ya hace varios días pero por algún motivo me costaba encontrar la respuesta. Decía lo siguiente “No son ellas(os) las que me enseñan si no yo el que aprendo”. La frase no iba particularmente dirigida a las personas pero me quedé pensando mucho en ella y llegué a la conclusión de que se puede aplicar a la vida en general. Resulta que es más sabio el que aún enseñando tiene la capacidad de aprender. El que no se cree superior, el que considera que es capaz de seguir aprendiendo, el con el paso de los días sigue encontrando nuevas maneras de nutrir su intelecto y no se detiene hasta el ultimo de sus días.

Cada día que pasa tenemos la oportunidad de aprender algo nuevo, y es que absolutamente  todo lo que nos rodea nos puede enseñar algo. Si hablamos de las personas, estas nos pueden dar lecciones tanto directas como indirectas. Una simple conversación o intercambio de palabras nos enseña sin mucho esfuerzo, pero cuando uno aprende de otro indirectamente, cuando observa con atención su comportamiento o sus acciones, el aprendizaje es mayor, pues a raíz de nuestro propio criterio decidimos tomar aquello como una lección  sin la necesidad de que se nos diga algo.

Por otro lado hay personas que se cruzan en nuestra vida solo para enseñarnos algo, una vez cumplida su misión estas se van o se quedan, dependiendo de que es lo que necesitamos (tengamos  en cuenta que todos aquí somos tanto maestros como alumnos). Sinceramente creo de quien mas podemos aprender es de nosotros mismos, pues como seres humanos racionales, tenemos la capacidad de analizar nuestras acciones, de reflexionar sobre nosotros mismos, de hilar nuestro propio rompecabezas y de tomar cada experiencia que nos pase como una nueva forma para adquirir conocimiento.

Muchas veces pasamos desapercibidas cosas cotidianas que nos pueden dar diversas lecciones y es por ello que hay que mantenerse atento.  Cada puerta que se cierra, abre otra para brindarnos algo mejor. Cada tropiezo y cada caída no solo nos hacen más fuertes sino que aportan a nuestro crecimiento. El dolor, por ejemplo, es una de las mayores fuentes de aprendizaje (una vez superado) así como las emociones y sentimientos que percibimos a lo largo de nuestras vidas. El mundo de por si, tiene demasiado para mostrarnos, nos enseña a que no podemos deternos por más de que las cosas se pongan difíciles; que en la simpleza podemos encontrar cosas maravillosas si es que estamos despiertos y aprendemos a vivir en armonía con el.

El camino del conocimiento y aprendizaje es largo, nunca se detiene. Por ende,   siempre tenemos que estar con los brazos abiertos para recibir, para dar acceso a los cambios y nutrirnos cada día mas.   Es importante detenernos a pensar de vez en cuando, culminar nuestros días y analizar que hemos aprendido de el (créanme que siempre aprendemos algo y jamás son cosas insignificantes). El universo es sabio, en ocasiones  se nos puede aparecer una lección una  otra vez y esta va a seguir haciéndolo hasta que aprendamos de ella. Prestemos atención, estamos por algo en este mundo, no cerremos los ojos ante situaciones que pueden cambiarnos la vida y enseñarnos cosas invaluables.

Amor Propio.

 

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Auto Retrato

Por mucho tiempo me costo verdaderamente entender que era el amor propio. Me costaba quererme y eso me traía un sin fin de inseguridades. El camino que he recorrido para entender que no necesito la aprobación de nadie, que no tengo por que compararme y que nadie es y jamás sera igual a mi ha sido largo. Primero que nada solo nosotros somos capaces de conocernos por completo y tenemos que tener en claro nuestras virtudes y defectos, de esa manera no dejaremos que las opiniones de los demás nos afecten por que estarían juzgando un libro por su portada y no por lo que hay adentro.

Ahora, no voy a engañarlos y decir que todavía no lucho por querer absolutamente todo de mi, por abrazar cada imperfección, por valorarme tal y como soy y darme el amor que realmente me merezco. A decir verdad decidí tocar este tema por que siempre ha sido sumamente difícil para mí y estas semanas he tenido picos muy altos y bajos, acompañados de emociones muy fuertes, pues me dieron en el amor propio y cuando eso sucede te devalúas automáticamente. Pero es cierto también que la tormenta no dura para siempre, que poco a poco sales (siempre y cuando te esfuerces en hacerlo) y comienzas a ver todo con claridad.

Retrocedí entonces dos años atrás cuando valorarme era una tarea imposible, y me di cuenta de todo lo que había atravesado, de los momentos difíciles, de los cuadros depresivos, de las largas noches sin dormir, de divagar  por la vida sin saber hacia donde ir. Recordé que no quería seguir viviendo así, que necesitaba cambiar pero sobre todo que necesitaba ayuda. Me sentía sola, perdida, asustada y muy lejos de mi misma, y fue por eso que opte en ir a una especialista en el tema, pues a decir verdad a veces necesitamos un empujón o caminar de la mano con alguien para que nos ayude a ver las cosas desde otra perspectiva. El progreso que he logrado hasta entonces es enorme. Sé que no soy la misma de antes, sé que brillo con una luz única y que no estaría donde estoy si no hubiera tenido la voluntad para recuperar ese brillo que creía extinguido.

A decir verdad me siento orgullosa de todo lo que he avanzado y me doy cuenta que todo lo hice por mi por que a fin de cuentas quería lo mejor para mi. Fue entonces cuando me dije a mi misma, ¿acaso eso no es valorarte? , ¿acaso no moviste mar y tierra para estar bien?, ¿acaso no has progresado?, ¿acaso no has cambiado?; y la respuesta clara como el agua fue un sí. No siempre va a ser sencillo,  es una lucha constante en la que podemos retroceder pero hay que tener la fuerza necesaria para cada día avanzar más y que ese amor que nos tenemos logré irradiar de adentro hacia afuera.

Atentos a lo siguiente:

  • Fíjense bien cuanta gente que los rodea daría un mundo por ustedes.
  • Fíjense quienes jamás les han dado la espalda, y han estado ahí en sus peores momentos.
  • Fíjense cuantas personas darían por tener lo que ustedes tienen y lo afortunados que son.
  • Fíjense a cuanta gente le gusta de su compañía.
  • Fíjense la cantidad de personas que realmente te quieren y te lo demuestran con acciones y no solo palabras.
  • No se comparen, por que no hay nadie igual a ti.
  • No dejen que nadie te valore menos de lo que debería ni mucho menos que te haga sentir inferior. Recuerden, son maravillosos, capaces de cualquier cosa.

Rebalsen de amor, quieranse tanto para que nada ni nadie pueda hacerles daño.

El pasado no es un lugar de residencia.

 

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Retrato, Punta Sal, Peru

El pasado no es un lugar de residencia.

Muchas veces nos quedamos estancados en un lugar al cual no podemos volver más. No podemos vivir atados a algo que no esta más, que se esfumo y que en ocasiones recordar nos trae dolor o sufrimiento. El pasado puede haber formado una parte muy importante de nuestras vidas y quizás algunos momentos vividos fueron maravillosos; sin embargo, tenemos que comprender que esos momentos no están mas, y aunque nos acompañen para siempre y queramos volver a aquello que nos brindo tanta felicidad, no podemos volver a estar en el mismo lugar dos veces.

Ahora, no digo que lo olvidemos por completo, por que aquello que hemos experimentado en nuestras vidas ya sea bueno o malo nos conforman y poco a poco han ido construyendo a la persona que somos ahora. No es fácil dejar atrás lo vivido, pero si es necesario, porque necesitamos soltar y dejar ir para llenarnos de nuevas experiencias y continuar con el largo camino que tenemos por recorrer.

Por otro lado, el futuro no lo conocemos y descifrarlo no tiene sentido; por ende, el único sitio donde debemos estar es aquí y ahora, en el presente, por que a fin de cuentas es el único lugar donde nuestra mente debería estar. Yo sé que muchas veces nos cuestionamos hacía donde vamos, muchas veces cuestionamos el rumbo de nuestras vidas y también muchas veces nos quedamos pensando en el “que hubiera pasado sí”.

La incertidumbre y el miedo de que es lo que va a pasar mas adelante muchas veces nos asusta y nos hace pensar más de la cuenta. Pero les digo que no hay que tener miedo, que hay que estar preparados y con la mente abierta para recibir lo que venga. Para abrazar cada cambio y cada reto nuevo que aparezcan en el camino y para seguir adelante sin nada que nos amarre hacía atras y con la certeza que la vida nos va a sorpender tarde o temprano.

Infancia, te encontré.

 

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Villa Sur – km 112

Hace no mucho que miraba atrás y no encontraba en mi memoria los recuerdos de cuando era niña. Había algo que los bloqueaba, algo que me impedía recordar. Era como una página en blanco o un vaso vacío. Por más que me sentara horas a pensar nada se me venía a la mente y en ocasiones cuando me preguntaban que me gustaba de niña no sabía que responder.

Esta supresión de recuerdos sucedía por que sentía que había crecido abruptamente, que de niña se me presentaron muchos baches en el camino y que en efecto no había tenido una infancia muy feliz. Me acostumbre a esa idea y deje de buscar, deje de romperme la cabeza para intentar recordar y tristemente seguía viviendo con ese vacío. Hace unos días volví al lugar donde crecí, fuera de la ciudad, donde pase la mayor parte de mis veranos; había dejado de ir ya hace mucho tiempo y cuando entre a esa casa y empecé a recorrer cada rincón todo volvió a mi.

Los recuerdos empezaron a venir uno trás otros, vivídos y casi palpables. Pude acordarme de un sin fín de momentos de cuando era niña, de los paseos por la playa, de los chapoteos largos en el mar, de las pelotas de arena, de las salidas en kayak o en lancha. Recordé los momentos en familia, los primos, los amigos, los tíos, los abuelos. De como me embaducaban de protector tanto así que parecía un mimo. Ahora sé, ahora entiendo, que feliz era, que libertad sentía, corriendo por la playa casi desnuda y llenándome por completo de arena. Que ganas de vivir tenía y de cada día probar algo distinto y hacer algo nuevo.

Mi alegría rebalsa al haberme encontrado conmigo misma. Al haber recuperado mi niña interior a mis 22 años de edad. Al saber que no era una página en blanco, que el tiempo había vuelto difuso lo que estaba escrito pero ahí estaba esperando a que me llene de claridad para poder leer las letras y una historia llena de vida. Y es que a veces solo basta con volver a nuestras raíces para recuperar aquello que creíamos haber perdido.

Atardecer.

 

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Villa, Lima, Peru

 

Hoy el cielo ha montado un espectáculo,

Hoy el cielo ha bajado el telón.

Se ha peinado para la ocasión y

en el se forman líneas y formas.

 

Las nubes se han esparcido dejando alos de luz y

permitiendo que el sol se prepare para su descenso.

Las gaviotas se han unido a la ocasión y danzan entre ellas, subiendo

y bajando para tocar el agua con sus alas o sumergirse en el mar.

 

El cielo se va pintando de un tinte anaranjado,

de un amarillo brillante, de un celeste pastel

y un blanco despampanante.

El mar y el viento también son protagonistas de esta obra.

En perfecta armonía se forma cada ola y tiñe la arena de

espuma para luego dejar marcado su camino.

 

El sol empieza a reflejarse en el agua, de a

pocos se va desvaneciendo y esta listo para ocultarse.

Ha terminado su turno, ya poco falta para que se

apaguen las luces y mañana se prepare para nuevamente

montar otro escenario como este.

 

Que lindo espectáculo llamado atardecer, que paz

y tranquilidad contemplar tanta belleza, respirar tanta vida

y oír al viento y al mar cantar.

Soledad Enemiga

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Hoy mis días se han tornado grises nuevamente,

Hoy la nubla ha vuelto a tapar mis ojos.

Hoy cuestiono todas las decisiones que he tomado

y  empiezo a sentir arrepentimiento.

 

Mis sentimientos vuelven a estrujarme el pecho,

mi juicio esta alterado, distorsionado. Siento culpa, siento

rabia y el sufrimiento es inmenso.

 

Este sufrimiento no es desconocido, trae a la vida el sabor

amargo de mi corazón hecho pedazos. Trae a la vida mis mayores miedos,

y le da paso a la temida soledad que alguna vez amiga hoy se torna en enemiga.

La segunda piedra.

 

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Punta Hermosa, Lima, Peru

Solo el ser humano es capaz de tropezar con la misma piedra dos veces, y es que es humano y por ende no es perfecto. Sin embargo esos segundos tropiezos son premeditados, pues podemos evitarlos y se igual manera en ocasiones decidimos meternos en el mismo agujero.

Si, habrán personas que quizás nos dirán `’​tu te lo buscaste´o `te lo dije´, pero lo que no saben es que lo hicimos a plena consciencia y aunque nos duela como la primera vez, ese dolor es necesario porque aun no habíamos aprendido lo suficiente. A veces volvemos al mismo lugar dos veces porque sentimos que es necesario, porque sentimos que quedaron cabos sueltos y en ese momento pensamos que estamos haciendo lo correcto.

Puede ser que en el camino nos demos cuenta que al final las cosas no salieron como deseábamos y volvimos a tropezar con lo mismo, pero es gracias a ello que podemos concluir que en efecto ese lugar o ese camino que estábamos persiguiendo no es para nosotros. A veces esa segunda piedra, ese segundo tropiezo aunque nos golpee fuertemente nos despierta, y finalmente señala la dirección que debemos seguir.

Así que no lo tomemos como un error, por que fue por algo que volvimos ahí, fue por algo que volvimos a tropezar con ella… y resulta que la vida nos va a poner en el camino muchas piedras y solo podremos esquivarlas cuando verdaderamente hayamos aprendido  su lección.

¿Eres feliz?

 

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Chiara Orsini

Si les dijera que tengo la receta de la felicidad estaría mintiendo. Por más que muchos quisiéramos, esta no viene en un frasquito mágico ni mucho menos es fácil encontrarla de una manera permanente o conseguir que sea duradera. Yo lucho por mantenerla, aún sigo buscando y creo que es una búsqueda eterna y requiere de un esfuerzo constante.

Es cierto que hay mucho para ser feliz, que a veces somos más afortunados de lo que creemos y sin embargo no nos sentimos completos, no nos sentimos satisfechos, y lo que sucede  es que intentamos encontrar la felicidad en cosas externas y es ahí donde nos equivocamos. A veces nos preguntamos por qué no somos felices si tenemos todo, y nos olvidamos de  buscar en el lugar mas importante de todos, dentro nuestro. En lugar de ello, nos dejamos ir, nos dejamos llevar por el día a día y decidimos conformarnos con la felicidad a corto plazo que dan ciertos placeres.

No es extraño que olvidemos darnos un tiempo para nosotros, un respiro y sobre todo  momentos a solas para reflexionar. Para reflexionar sobre nosotros mismos, para ordenar nuestra mente y priorizar lo que realmente importa en nuestras vidas. Darles peso a aquellas cosas que realmente nos hacen felices, y que logran que nuestra felicidad sea cada vez mas duradera.

Somos seres humanos, a veces nos envolvemos en nuestras propias emociones, a veces dejamos que las adversidades se apoderen de nosotros y nos estancamos, y les damos   tanto peso que no nos damos cuenta que nos estamos quitando tiempo valioso en nuestras vidas. No es fácil ponerle buena cara a todo, pero lo que si es cierto es que los pensamientos positivos ayudan mucho a mantener la calma, a mantenernos estables y a permitir que lo externo no nos afecte de más.

Mi lucha para mantenerme feliz y estable es constante y con los años me he dado cuenta que muchas veces, aunque estemos tocando fondo, solo basta respirar, mirar todo lo que nos rodea y sonreír porque estamos, y porque a pesar de los problemas podemos sacar una sonrisa.

Ya no duele.

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Arequipa, Perú

 

Ya no duele,

ya no duelen los recuerdos,

ya no duelen tus palabras,

ya no duelen tus mentiras,

ya no duele.

 

Ya no duele que no me quieras,

ya no duele que no me hayas sabido valorar,

Ya no duelen tus promesas, aquellas

que no cumpliste, ya no duele que no

me hayas podido amar.

 

Lo que duele es haberte creído,

haberte deseado cuando tu valor

ya se había desvanecido, haber

querido seguir contigo después

de haberme herido. Lo que duele,

es haberme caído en el vacío, y

haberme permitido sufrir por algo

no correspondido.

 

Ya no duele, no duele igual,

te estas desvaneciendo, y estoy

aprendiendo a soltar. Y no, no

me has dejado un vacío.

Cada dia que pasa eres un

recuerdo cada vez mas borroso

en mi vida, y pronto no serás nada

mas que eso.

 

Ya no duele, y cada día soy mas fuerte,

te agradezco, por que sin ese dolor que

me causaste en un principio, no estaría

trazando nuevamente mi propio camino

y no estaria volviéndome en una pieza

de arte. Hermosa, invaluable y

maravillosa.

 

Te agradezco.