Viviendo al Máximo

 

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Punta Hermosa

Adentrarse en la aventura, aprender a vivir, dejarse fluir, vivir en el presente, y  estar dentro de un instante aunque sea corto, te permite olvidarte de todo lo demás, todo lo que te abruma y te rodea; a veces tan solo ese momento ayuda a entender muchas cosas y desinhibirse por completo. La adrenalina, el estar centrado en un pensamiento, un movimiento,  el tomar una decisión, el aventarse sin miedo, sin ataduras, llevan tu mente hacia otra dimensión. Vencer al miedo, atreverse, levantarse si te cae y lograrlo, brinda uno de los mayores premios o da una satisfacción indescriptible. Abrir nuevas puertas, intentar cosas diferentes, hacer cosas que nunca harías y llenarte de nuevas experiencias, abren la mente, te despiertan, y empiezan a abastecerte en distintos modos. Te llevan a descubrir que hay más allá,  a descubrirse también a uno mismo y a comprender que las limitaciones solo están dentro de uno y que si uno realmente desea algo sin dejar de intentar, todo se puede alcanzar. 

Caerse, tropezar, equivocarse, en efecto son situaciones que van a suceder con naturalidad con lo que sea que realices en la vida. Comparémoslo con algún deporte de riesgo que implique ser osado, atrevido, perseverante y en los  cuales si no te caes o golpeas no aprendes, mucho menos si tiras la toalla y dejas de tratar. Al final la vida se trata de eso, de aprender a  jugar y nunca bajar la guardia, de levantarse, mirar hacia adelante y cada día proponerse a alcanzar más y empujarse a lograr lo inimaginable. Son esos momentos de adrenalina pura, de motivación, de confianza en uno mismo, de apasionarte por algo lo que producen que el ser humano tenga las ganas y agallas de seguir haciéndolo, de seguir buscando esos instantes que pueden liberarte por una fracción de segundo de todos los problemas o la toxicidad que los rodea. Descubre algo que  realmente te apasione y no existirá  manera de que cada día no puedas encontrar esa tranquilidad y felicidad que tanto ansías. Ten la certeza de que siempre va a existir un camino o un estilo de vida que  corresponde a cada persona para su propio beneficio. 

Tomemos ahora como ejemplo  el surf, el mar, ¿No es acaso cada ola, cada subida y bajada de la marea, cada movimiento dentro de ella  similar a la vida misma?. No es acaso un sentimiento indescriptible el permitirte estar en tanta conexión con la naturaleza, con el agua, con el aire. No es satisfactorio el empujarse cada día más a remar mas hacia adentro, a correr una ola (sin importar el tamaño), al tener el control sobre ti, sobre tu cuerpo. A entender el balance que no solo el cuerpo necesita si no también a comprender que la cabeza  debe estar centrada solo en una cosa y es en ello, en ese preciso momento, en donde mente, cuerpo y alma son uno y en donde solo importa el ahora. La vida es muy parecida, nos pueden tocar olas grandes, obstáculos difíciles de fondear o atravesar; pero uno no se detiene, uno sigue, mirando siempre hacia adelante, atento a lo que esta por venir y siempre paciente, esperando que una mala racha se invierta y se torne en algo mágico para que empiecen a surgir olas nuevas y mejores. Después del desorden y el caos llega la paz, cesan los tumbos, los problemas, los desniveles y eventualmente uno consigue estar totalmente equilibrado. 

El agua fluye junto con la corriente, a veces virando de dirección y yendo en contra, y aunque veces nos estanquemos, nos cansemos, nos encontremos perdidos, en algún punto todo se acomoda y vuelve a fluir a su ritmo de una manera normal. Entonces pues, si te caes te levantas, si te golpeas, te levantas, y si te asustas o si te duermes, pierdes. Vivir al máximo la vida es la única manera de vivirla bien, cambiar de hábitos es la única manera de seguir creciendo como persona, intentar cosas nuevas es lo único capaz de romper con la monotonía y una vez que el miedo es vencido no hay absolutamente nada que no se pueda alcanzar. Despiértense cada día con ganas de vivir, levántense de la cama con un propósito en mente, una meta por cumplir. Atrévanse a hacer lo que no crean que son capaces. Muévanse. No se queden sentados, busquen lo que los complementa, hallen lo que les permita escapar de esta sociedad que arrastra y carcome a muchos por dentro e intenten remar en contra.

Hallen lo que los impulse a ser más, lo que los libere de todo amarre, de todo estrés, encuentren lo que hoy muchos buscan y definen por libertad. Respira hondo , sal a explorar el mundo, deja atrás aquella caja de 2×2 que normalmente te dice que eres incapaz de lograr algo y te mantiene completamente aislado de lo que existe afuera y todo lo que podemos recibir de ello (si es que estamos atentos y completamente abiertos a nuevas posibilidades). Entonces tú, vas a quedarte estático dejando que la vida te pase por encima,  vas a permitir que los problemas te ahoguen, que las caídas te desanimen y te dejen tumbado; o vas a aprender a jugar tus cartas de otro modo, a bailar la vida como quieras, a hacer lo que te plazca y a hallar esa felicidad que tanto anhelas de la manera que quieras. Vida solo hay una y es suficiente si es que la entendemos y aprendemos a vivirla en su totalidad y completamente a su manera. Despierta al niño que llevas dentro, al niño que busca solo reír, que no le teme a nada y que no le interesa en absoluto lo que los demás opinen de el.

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Mirar hacia adentro .

 

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Atardecer Punta Hermosa

Nos hemos puesto a pensar cuantas horas, minutos y segundos vivimos aferrándonos a situaciones pasadas, las cuales lo único que hacen es llenarnos de rencor, carga y agobio. Nos hemos dado cuenta que tan fácil es romper con nuestra propia tranquilidad, por vivir llenándonos de odio y resentimiento con personas que al final no lo valen y solo terminamos lastimándonos a nosotros  mismos. Nos hemos percatado la toxicidad de ciertas personas en nuestras vidas y la amplia necesidad de soltarlas o dejarlas ir por mas difícil que sea. Y lo que sucede es que hace falta que miremos hacia adentro,  que entendamos que lo que realmente importa es que nosotros estemos bien, y que no debemos dejar que los demás tomen decisiones por nosotros o nos aten hacia abajo. 

Muchas veces no miramos a nuestro alrededor o dentro nuestro lo suficiente como para darnos cuenta que anda mal. Muchas veces no somos autosuficientes como decimos, no nos comportamos según lo que creemos o  sentimos y  no hacemos lo que realmente queremos. Hay que tener en cuenta que en nuestras vidas siempre va a existir algo o alguien diciéndonos que estamos equivocados, que no tenemos razón, y varias veces aunque sean consejos que no vienen con una mala intención hay otros que si actúan para el beneficio de uno y no del otro. No somos dioses, no tenemos la respuesta a todo, por ende no juguemos a ello y dejemos de seguir suponiendo absolutamente cada cosa de cada quien. Varios somos ya grandes y maduros (o por lo menos decimos serlo) y lo suficientemente inteligentes como para elegir por nosotros mismos, para hacer lo que creamos mas factibles y darnos una oportunidad de escucharnos y darle el peso que realmente nuestras propias opiniones y pensamientos merecen. Y quizás es probable que nos equivoquemos a de una vez; pero los errores son naturales, son parte de nuestro crecimiento y si suceden es por que es necesario y nadie es perfecto. 

Tengamos la valentía de tomar el mando de nuestra propia vida y nuestros actos y si es que tropezamos aprender de ello. Ya basta del que dirán, ya basta del que pensarán.¿No vemos que es eso lo que no nos deja avanzar?. Son muchos los que nos rodean que basan su vida para hablar, comentar y opinar del resto, y están mucho mas pendientes en la vida de otros que en la suya, impidiendo de conocerse realmente a si mismos y corregir lo que no esta bien con ellos. ¿De que nos sirve andar mirando aquello que siembran los demás si eso no contribuye al nuestro?. ¿De que sirve hablar sin realmente saber, de querer estar al tanto de todo?. ¿Por que consideramos placentero vivir en base a eso?. 

Vivamos nuestra vida, no la de otros, aconsejemos siempre y cuando sea con una buena intención, y no esperemos que todos tomen lo que les digamos, ni mucho menos guardemos rencor si no lo hacen. Cada quien es libre de elegir, dejémoslos ser y dejémonos ser nosotros también. Trabajemos e nosotros, trabajemos en encontrar nuestra propia paz  y su felicidad y permitamos que los otros lo hagan también, sobre todo si consideramos que son importantes. Seamos y  dejemos ser, no dejemos que lo que nos digan influya mas de lo que debería o se vuelva algo tedioso de soportar. Soltemos lo que no los deja avanzar, ajustemos ciertas cosas en nuestra  manera de ser o comportarnos, no existamos estando mas pendiente de el de al lado que de uno mismo. Seamos nosotros , únicos, diferentes, y si alguien no lo reconoce , ni comparte cada alegría o cambio con nosotros entonces no vale la pena que sigan estando en nuestras vidas. Sintámonos lo suficientemente seguros de ser como somos y decidir por nuestra propia cuenta.

S ol e d a d

 

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Kaya, Lima

La soledad no es nada mas que el no saber estar tranquilo con uno mismo. Creo que no hay mayor logro que conocerse a uno mismo, entenderse, reconocer nuestros defectos, nuestros problemas, así como también nuestros valores y virtudes. No es sencillo poder estar en plenamente en paz con uno mismo cuando nos encontramos sin nadie alrededor, cuando nos vemos solos en la oscuridad; y esto sucede a menudo porque nos hemos acostumbrado a siempre estar acompañados, a no ser independientes, a tener la cabeza llena de cosas absurdas y banales y no dedicarnos un tiempo para verdaderamente ver hacia adentro y ver quienes somos, que anda mal y que no.

La soledad no es enemiga, la vemos de ese modo porque muchos le tememos. Pero en realidad es esta la única que permite  que verdaderamente veamos con claridad. Que miremos nuestros problemas desde la  perspectiva que más pesa  (la nuestra), que no nos dejemos guiar por otros hacia caminos equivocados o que aprendamos a resolver las cosas por nuestra cuenta, a no arrastrar a los demás dentro de nuestra propia crisis y que a  aprender a superar los obstáculos solos, haciéndonos fuertes cada día más.

Hace poco leí en un libro algo sobre ello; este decía que  el que se encuentra solo quizás exista más, y esto porque esta justamente solo consigo mismo, porque vive su vida centrándose más que todo en él y porque el aprender a estarlo sin sentirse mal es un logro que sin lugar a dudas muchos deberíamos alcanzar. Ahora, con esto no quiero decir que uno se tiene que aislar, que la felicidad no es bella cuando es compartida, que la compañía de los que te estiman y te rodean no es valiosa, que poder fiarse de alguien y tener un hombro siempre que uno este mal no es necesario. Uno tiene que estar bien y en paz solo y acompañado, el que no sabe estar en calma de una manera u otra tiene aún mucho por  trabajar.

En efecto, no es un trabajo sencillo, la soledad puede inundar de tristeza y desesperación a todo quien que todavía no se conoce por dentro, a quien todavía teme lo que se encuentra dentro de su mente y le faltan agallas para enfrentarla y sobre todo al que todavía no se ha dado el tiempo para hacer una introspección hacía adentro. No nos olvidemos que todo parte de uno, que primero se tiene que estar bien y tranquilo con uno mismo para así poder tratar con el resto. Se irradia de adentro hacia fuera, no hay otra manera, y esa soledad temida es necesaria de enfrentar y entender para nuestro propio desarrollo como seres humanos.

Un Libro Abierto

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Bali, Indonesia

Hace un año me encontraba yo en Argentina. Llegué decidida a empezar una nueva vida, lejos de mi casa, mi familia, mis amigos y estaba segura que era ahí donde pertenecía. Tuve una época tras salir de mi país por primera vez (un período de 6 meses en Australia) de agarrarle una especie de resentimiento a Lima. Y resulta que al salir de mi zona de confort y la burbuja en la que me encontraba, desperté en un dos por tres y abrí los ojos por completo. Al volver a mi ciudad nada era lo mismo.  Uno se va pero el tiempo sigue su curso, nada se detiene, todos siguen con su vida y claro es natural. En realidad no era lo mismo porque el tema era que yo había cambiado,  era otra y eran muchas las cosas que me empezaron a  molestar y  sacar de lugar. Aquel ambiente hogareño que en algún momento era mi muralla contra todo, se derrumbo y se volvió en algo detestable e imposible de tolerar. No aguantaba la misma rutina, la misma mentalidad, la indiferencia de las personas que me rodeaban y  las críticas de los demás. Sentí que tenía salir cuanto antes o me iba a terminar ahogando y en efecto eso  fue lo que hice.      

Muchos me preguntan por qué volví de Argentina (porque ni locos ellos volvían) o por que quizás no me quede en Australia cuando estuve allá. Y yo respondo lo siguiente: Todo en esta vida tiene su momento y su tiempo, todo sucede por algo, todo llega cuando tiene que llegar y se va cuando tiene que irse. Yo salí de mi ciudad natal como si alguien me estuviese persiguiendo o empujándome a que me vaya cuanto antes, pero  lo que sucedió fue que partí llena de inseguridades, cargada de problemas y fui arrastrando todo aquello conmigo. Y con esto no quiero decir que estando afuera todo fue horrible, al contrario, aprendí a ver el mundo con otros ojos, madure de golpe y cambié radicalmente en varios aspectos de mi vida. Sin embargo, aun habían cosas que acomodar y no estaba segura de mucho, así que opte por cumplir mis 6 meses en Australia y volver a Lima. ¿Me debí quedar? Tal vez. Pero no lo hice y uno no vive pensando en lo que no hizo o en lo que “hubiese pasado si”. Yo volví a Lima y aunque estaba sumida en una severa confusión, rápidamente decidí que si bien no me había quedado en Australia entonces me iba a Argentina donde por lo menos estaba fuera de mi casa. Volviendo al grano, estuve 5 meses en Argentina y fue la metida de pata más grande que pude haber cometido. Yo no me encontraba bien emocionalmente y me embarque nuevamente a vivir una vida de “adulta” prácticamente sola en un país totalmente ajeno al mío.

Al comienzo todo andaba bien, pero a medida iba avanzando el tiempo, empecé a vivir una vida  de robot, en modo automático y solo me encargaba de las responsabilidades de la casa, los estudios, las cuentas etc. Me aislé por completo y todas esas inseguridades y problemas que venía cargando me sumieron en una soledad y en una depresión terrible. Al cabo de un tiempo llegó el punto en el que ya ni me reconocía, no sabía quien era. Estaba totalmente fuera de mí, totalmente perdida y me volví introvertida, callada, hosca, huraña. Me perdí por completo y de pronto habían pedazos de mi esparcidos por todos lados y no tenía idea de como juntarlos nuevamente. Sin embargo, algo tenía claro, de alguna manera u otra tenía que reunir esas piezas y recuperar esa persona que se había quedado extraviada en algún lado y recobrar esa luz dentro mío que cada vez se iba extinguiendo mas. Ahora, esto que cuento es bastante personal y siento como si estuviera aireando una parte muy  íntima de mi vida, pero he decidido abrirme por un motivo en particular.

Sé que no soy la única persona que se ha perdido, que se ha dejado ir, que ha tocado fondo. Sé que como yo hay varios y creo tener un punto de vista que quizás pueda ayudar a unos cuantos. Yo  decidí volver a Lima por mi cuenta, decidí regresar al nido donde habían nacido todos los problemas y enfrentar uno por uno. Empecé con una psicóloga y comencé una terapia que hasta el día de hoy llevo y no estaría donde estoy ahora si no fuese por ello. Hoy por hoy veo todo muy diferente a como lo veía antes, pues lo que me hacia odiar el vivir aquí, en este país, no era nada mas que mi mente cuadriculada, llena de inseguridades  y  la fuerte idea ceñida de que la sociedad en la que vivía era lamentable y que tenía que salir cuanto antes por que me estaba arrastrando con ella. La cuestión es que después caí en cuenta que en realidad uno solo se deja absorber por ella, uno solo se cierra dentro de esas ideas, uno solo se queja de todo aquello y a pesar de eso no hacen nada al respecto y siguen metidos en el mismo embrollo. Si de verdad están cansados de la vida que llevan, entonces cambien hábitos, conozcan gente nueva, hagan cosas diferentes, armen planes distintos y verán que estar tranquilo y bien donde quiera que estén es posible siempre y cuando tengan las cosas claras y elijan no ser un borrego mas del resto.

Dejen ya de quejarse tanto, dejen ya de hecharle la culpa a todo lo que los rodea. Empiecen a darse cuenta que todo parte de uno y de que tan fuerte sea su voluntad. Abran su mente esquematizada, aprendan a vivir a su gusto, hagan lo que les plazca, dejen de hacer cosas por obligación, dejen de darle tanta importancia a la opinión de los demás. Armen su vida como quieran, encuentren personas afines a ustedes, rompan con la rutina y verán que estar a gusto con su vida no es una tarea tan difícil. No se agobien mas, somos nosotros los que nos ponemos esa carga. Yo la deje ir, la solté. Cambié mi vida 180 grados, empecé a hacer cosas que nunca creí que haría, me abrí con personas totalmente nuevas y deje que entraran en mi vida. Hoy en día estoy más tranquila de lo que nunca he estado en mi vida y cada vez más cerca de ser aquella persona que anhelo. Por ahora me encuentro acá, estudiando. El futuro no se que me deparara, pero yo no vivo corriendo ni pensando que será de mi mañana, hoy estoy tranquila donde estoy y vivo nada mas y nada menos que en el presente.

Abstinencia

 

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Oxapampa, Perú

 

Me tiemblan las manos, me tiemblan los pies. Olas de calor invaden mi cuerpo y se disipan para darle paso al frío que comienza brotar desde adentro.

En un laberinto inmenso se encuentra mi mente, adentro no hay paso para ningún razonamiento. Dentro tengo varios cables cruzados que se dirigen en direcciones opuestas. Los delirios cada vez se muestran con más lucidez y las miradas del resto se posan en mí.

Veo negro, todo se encuentra  nublado, la confusión de los hechos me angustia y los mareos, como las olas del mar, suben y bajan sin cesar. Adormecidas se  encuentran partes de mi cuerpo y ponerme de pie para caminar resulta una tarea imposible de realizar.

En este momento no se quien soy, en este momento no se donde me encuentro. Una nube inmensa cubre cada espacio dentro de mí  y la capacidad de pensar o hablar se va reduciendo a cero.

El barullo de la gente se mezcla volviéndose excesivamente fuerte e imposible de tolerar. Ya no aguanto más estar dentro de este cuerpo, grito en silencio para que estos sentimientos me dejen paz, los  cuales se han vuelto un terrible tormento. 

Siento miedo, desesperación, y  ofuscada estoy con cada sensación. Me encuentro desconcertada, sola, abandonada. Quiero huir mas no se a donde, ni  que tan lejos  serán capaz de llevarme mis pies.

De pronto siento que floto, siento que estoy a unos segundos de desvanecerme y desplomarme sobre el suelo, pero me esfuerzo por mantener vivo mi intelecto e intento no pensar en ello.

Cruzo mis brazos, cruzo mis pies, miro hacia abajo y en calma espero que  de a pocos me deje tranquila todo aquello  que siento, pues no son nada mas que el producto de una mente totalmente desorbitada y  fuera de  lugar.

Vivir Ahora.

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Máncora, Perú

Cuantos de nosotros hablamos del futuro. Cuantos de nosotros vivimos mirando solo hacia adelante por el hecho de pensar que el mañana vale mas que cualquier cosa y por alguna razón el “que pasará” esta constantemente sumido en nuestros pensamientos como prioridad. El futuro no es tan solo que el fruto de lo que haces hoy, es algo que aún no ha llegado y no podemos tener la certeza de que es lo que va a suceder o donde vamos a estar en “Veinte” años más. La cuestión es, que como la vida misma, el futuro es impredecible, nunca sabemos que va a pasar y ni siquiera sabemos con seguridad si seguiremos acá. 

En una fracción de segundo todo puede cambiar, transformarse, girar en otra dirección y es por ello que no podemos vivir pensando en algo que aún no ha ocurrido y que no hay ninguna verdad absoluta sobre lo que va a suceder después. Vivir pensando en ello no es vivir. Es apostar la vida a situaciones que probablemente se desviaran hacia otro lado o simplemente no ocurrirán y junto con ello  llegan  mas desilusiones de las que podríamos haber imaginado. La vida se vive hoy, en el presente. Se vive durante los momentos en los cuales uno esta despierto y consciente y abierto a lo que esta te trae. Justamente los instantes que ocurren ahora (en el presente) son los que realmente valen.

Nada dura para siempre, nada es eterno. ¿Dónde estaremos mañana? No lo se, pero vivir en base a pregunta no tiene sentido. Uno tiene que vivir aquí y ahora, aprovechar lo que tienen ahorita y lograr estar tranquilos  y felices siempre que puedan mientras estén despiertos. No hay otra manera de vivir. Hacia atrás no hay nada, lo que pasó, pasó y no hay un “y que hubiera pasado si..”  no existe, porque no sucedió, no hay marcha atrás, y al final todo sucede por algo (lo que pasó y lo que no).

Aferrarse a las cosas, personas o situaciones del pasado no hace mas que tenernos estancados en algún lugar y atarnos hacia abajo. La necesidad de dejar ir lo que sucedió es enorme, pues si no lo hacemos nos volvemos esclavos de nuestros propios pensamientos y es imposible continuar viviendo con la mirada hacia otra dirección. El pasado ya no esta más, lo que sucedió, sucedió por alguna razón e intentar descifrar el porque a veces no tiene sentido. La vida juega en contra muchas veces,y si, quizás nos cueste entender la razón. Y al final  lo único que hay que entender es que lo que sea que haya ocurrido no tiene vuelta atrás y en efecto tiene su razón de ser; y hoy aquellas experiencias pasadas son lo que nos forman como somos y  sin lugar a dudas dejaron una marca en nosotros. No  existe un futuro cierto y no existe pasado alguno que merezca que nos anclemos a el y no dejarnos avanzar. Solo existe hoy, solo existe la persona que eres ahora, que respira en este momento, y que vive aquí junto con otros millones de seres más.