Volar

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Lima, Peru
Volar, una palabra que varios conocemos pero que sabemos que su literalidad es imposible. Es decir, ninguno puede lanzarse de un edificio y levantar vuelo, tal como lo hacen las aves, pues claramente sabemos que el resultado seria una caída fatal.
De igual manera muchos tampoco pueden darle el uso a la palabra de otro modo, y con esto me refiero a lanzarse a la piscina, a atreverse, a hacer cosas por primera vez por mas de que causen pavor, por mas de que sabemos que existe una posibilidad de que caigamos o tropecemos y después sea imposible ponerse de pie.
 
Somos muchos los que vivimos nuestra vida siguiendo ciertos parámetros o dentro de un margen, y esforzándonos a como de lugar en no salirnos de el. Somos muchos los que elegimos ir por el camino seguro, hacer lo que se nos dice, no arriesgarnos y no tomar decisiones que no nos cubre el “seguro de vida”. La vida no es eterna, en un dos por tres puede deslizarse por nuestros dedos y uno nunca sabe cuando se va a terminar. Sucede con frecuencia que le ponemos a nuestra vida una fecha de expiración cuando en realidad no tenemos idea que lo que nos depara, sucede que vivimos tan ceñidos al sistema (como una especie de calcomanía) que intentamos hacer las cosas al pie de la letra y cuando despertamos y miramos atrás nos damos cuenta que en realidad no hemos vivido nada ni aprovechado de la manera que deberíamos. No hay un tiempo exacto, no existe el “soy demasiado mayor para intentarlo” o el “no debería perder tiempo haciendo esto”. La edad no es una restricción, el tiempo es relativo, y si haces algo que te apasiona y lo disfrutas entonces es un hecho que aquello no fue tiempo perdido.
 
No vivamos para ser una oveja mas del rebano, o personas cortadas por la misma tijera, vivamos según nuestras propias creencias, según nuestros deseos, dejemos que de vez en cuando nuestros impulsos se apoderen de nosotros. Despertemos la adrenalina que tenemos dentro, intentemos cada día de hacer algo diferente, de vencer aquellas cosas a las que tememos. Demonos tiempo para entendernos, para respirar, para descubrir que es lo que realmente queremos, para viajar, para expandir nuestros horizontes y hacer uso de nuestra libertad como se supone que deberíamos. Por ello, volemos, volemos hacia otras dimensiones, dejemos atrás la opinión de los demás, la critica, los miedos. Demos un salto al vacío, seamos avezados, pues no sabremos de todo lo que perdemos si es que realmente no tratamos.
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Siempre hay una luz al final del túnel.

 

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Punta Hermosa, Lima Perú

 ¿Alguna vez han sentido que no pueden continuar mas?, Que nada encaja como quieren, que todo va yendo de mal en peor y no encuentran la manera de salir de ello. Es natural en las personas que los problemas ya sean grandes o pequeños se vuelvan en una carga imposible de tolerar y sucede constantemente que tendemos a magnificarlos. Problemas hay de todo tipo, situaciones difíciles de sobrellevar aparecen constantemente y quizás podríamos haberlas evitado, pero una vez que algo ya esta hecho no podemos volver atrás y si nos quedamos pensando en aquello no vamos a poder avanzar hacia adelante.

Usualmente nos quedamos pensando en el pasado, en los errores, las equivocaciones, y es normal que al no encontrar solución a nuestra propia crisis interior nos inclinemos a ver todo de una manera negativa y a no ver una luz al final del túnel. Ahora, decirlo es sencillo, difícil es aplicarlo, pero constantemente debemos tener en cuenta que no hay problema del cual no se pueda salir, que no podemos vivir amargados con la vida en general y nos quedemos atados a algo que ya quedo atrás y lo único que hace es jalarnos hacia abajo. Seamos inteligentes, no nos quedemos mirando nuestros pies cuando adelante esta la realidad. Busquemos darle otra perspectiva a nuestras adversidades, veamos la manera de no dejar que ciertas situaciones nos nublen por completo y nos mantengan en un estado insano, depresivo y molesto.

Lo que sucedió, sucedió y no pudo haber sido de otro modo para que podamos aprender de ello, para que recapacitemos, para que nos hagamos mas fuertes y sobre todo para seguir avanzando con la mejor actitud posible. No nos cerremos tanto, busquemos el lado bueno de las cosas, inundemos nuestra mente de pensamientos positivos, miremos a nuestros alrededor y comprendamos que hay mucho por lo que vivir, que la vida misma es un enigma, que si te quita, también te da, que frecuentemente van a aparecer obstáculos en nuestro camino y no por ello vamos a dejar de vivir. La vida no siempre es un jardín de rosas y no podemos pretender que sea así. Los baches y los sube y bajas van a estar siempre presentes, pero nunca en vano, siempre tienen su razón de ser. Si llegamos a entender esto empezaremos a ver todo con más claridad y comenzaremos a manejar aquellas situaciones complicadas de una manera distinta y con una visión diferente. El Mundo no se detiene cuando uno esta mal, este sigue su curso, y por ende nosotros también.

¿Por qué escribo?

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Punta Hermosa
Es quizás la pregunta que muchos me hacen, o en ocasiones yo misma me he hecho también. Desde chica me decían que tenía la habilidad de expresarme a través de las palabras con facilidad. No hace mucho tiempo atrás, descubrí que estas me sacaban de un vacío y me fue invadiendo una pasión por las letras que había estado oculta y desconocía.
 
Ya sea en prosa en verso, descubrí el poder de las palabras al pensarlas y ponerlas sobre un papel en blanco. El arte de escribir, el arte de expresarse libremente, me ayudó a entender muchas cosas mías que quizás antes no veía.
 
Yo pienso, luego escribo e hilo por hilo confeccionó cada oración. Yo pongo a través de las letras toda experiencia y vivencia que han marcado en mi una diferencia. El escribir es mi manera de botar todo aquello que me pesa hacía afuera, de ordenar cada pensamiento que llevo en la cabeza, de sacar los clavos incrustados en mí corazón y de limpiar mi mente completamente.
 
No hay para mí mejor manera de realización que la expresión a través de la escritura, de aquella sensación de liberación cada vez que que culminó un texto. Las letras se convirtieron en mi salvación en más de una ocasión. La literatura se volvió una fascinación; los libros, los poemas, me trasladaron a otra dimensión y cada uno de ellos me abrió las puertas a nuevas fuentes de inspiración que de a pocos fueron nutriendo mi intelecto.
 
Resulta que el dolor es menos cuando es plasmado en palabras, las cadenas se sueltan y la libertad alcanza su cúspide al poder manifestarse sin ninguna restricción. Letra por letra, palabra por palabra, jugando con los verbos y las conjugaciones soy capaz de alcanzar mi autonomía. Soy capaz de conocer cada día más de mí misma, y me permite, sin escrúpulos, mostrarle al resto quien soy. Yo escribo porque deseo, escribo porque en ocasiones es lo único que me mantiene firme e intacta ante cualquier situación.

Recuerdos

 

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Villa Sur – km 112

Cierro los ojos y todo
es bello. Cierro los ojos y Vuelvo a aquéllos Momentos donde la tranquilidad No era tan solo un destello.

La nostalgia invade cada parte
de mi, las ganas que tengo
de volver hacia atrás invaden mi cabeza de aquellos momentos que aún llevo vívidos e intactos.

Si bien no es de cuerdos llevar
Recuerdos por obsesión, no es aquello lo que impulsa mi mente a pensar en ellos y sentirlos vivos en el presente.

Después de un largo tiempo no volvía al pasado, pues resultaba pesado pensar que en algún lado estaba viviendo dentro de un sueño y ahora me encontraba plantada con los dos pies clavados encima de una superficie cubierta de espinas.

No hace mucho los recuerdos me causaban dolor, no hace mucho me causaban tristeza, y cansada de aquella sensación de desesperación deje de soñar despierta y fui apagando de mi memoria lo que no quería llevar más en mis pensamientos.

Sin embargo, después de un largo tiempo, entiendo que esos momentos que llenaban mi interior de dicha y felicidad, que me hacían respirar con excelsa tranquilidad, no eran dignos de olvidar o mirar con angustia. Y hoy de repente los veo diferente.

No fue corto el tiempo que sufría por dentro, no fue corto el tiempo que mi andar, tedioso, teñía mis días de gris y nublando lo que tenía en frente, todo se volvía amargo, todo se tornaba agrio.

Mi tolerancia donde antes estaba y donde la vida me llevo se agoto, y eran las lágrimas que corrían sobre mis mejillas las que empezaron a inundar mis días.

Días, meses, años
transcurrieron velozmente.
Y poco a poco todo fue virando todo en otra dirección.

Aquellos recuerdos que me estrujaban el corazón, se convirtieron en algo que no quería olvidar, pues al hacerme tan feliz en algún punto de partida empezaron a dibujar en mi una sonrisa, tímida, y cada vez más definida.

Hoy particularmente , han vuelto a mi memoria como un flash un sin fin de recuerdos, un sin fin de momentos, un sin fin de vivencias y experiencias que había suprimido por completo.

Hoy entiendo que la vida es un enigma, que nunca sabes por donde te va a llevar ni que cartas te van a tocar. Entiendo que cada instante es particular y si es que es tan especial hay que recordarlo como tal.

Todo lo que sucedió atrás, sea bueno o malo, no merece ser olvidado, todo lo que he atravesado, en un pasado quizás no tan lejano, me hacen lo que soy hoy, me definen, y marcan en mi tatuajes permanentes que en efecto llevo para siempre.

Ya nada duele, ya nada es sinónimo de sufrimiento. Todo lo que fue, todo lo que pasó, es lo que soy. Todo lo bueno, todo lo aprendido es algo que ahora  llevo conmigo.

Son todas esas cosas razón y motivo para tener en claro que sí la vida me pesa hoy, mañana será otro día y es cuestión de tiempo para que mi camino tome otro rumbo y vuelva en mi aquella paz que tanto anhelo.