Emociones, Sentimientos, Pensamientos.

 

Versión 2
Retrato, Francesca Montalbetti, Punta Hermosa

Cuantas veces nos ha pasado que no podemos controlarlos, que tenemos la mente hecha un remolino, que nos encontramos dentro de un caos mental y emocional. ¿Se han dado cuenta lo fácil que nuestra mente puede perderse en pensamientos negativos y automáticamente tirarnos hacia abajo?. Un pensamiento negativo lleva a otro y así sucesivamente, impidiendo que podamos descansar o que nos sintamos tranquilos emocionalmente. A veces nos asusta sentir, a veces nos da miedo pensar, interiorizar, a veces le tememos a las emociones fuertes, aquellas que no son de felicidad, aquellas que nos oprimen el pecho, aquellas que sentimos que no podemos controlar.

Pero yo les digo ¿Porque tener miedo? Sé que de niños nadie nos enseña como sobrellevarlas, sé que es algo que tenemos que aprender por nuestra cuenta, sé que a veces no las entendemos y no nos queremos sentir asi. Pero, ¿no son acaso esas emociones la prueba de que estamos vivos?, ¿no son acaso esas emociones las que nos identifican como seres humanos?. En esta vida estamos para aprender, reír , llorar, gritar. No tenemos porque asustarnos ni mucho menos reprimir aquellas cosas que sentimos, pues si lo hacemos después se vuelven en una carga imposible de soltar. Dejamos que salgan, por algo estan ahí y no hay nada mejor que soltarlas dejarlas ir y liberar ese nudo que sentimos en la garganta.

Si no sintiéramos, no estariamos aquí, no seríamos más que un cuerpo. La belleza de sentir reside en que no somos solo carne y hueso, que del dolor siempre viene un nuevo amanecer y que cada día tenemos la oportunidad de percibir cosas nuevas (ya sea alegría, tristeza, nostalgia, amor, etc). Abrazemos cada emoción o sentimiento que se nos aparezcan en el camino pues estos nos componen y son nuestros y de nadie más.

En cuanto a los pensamientos negativos, pongansé a pensar con la rapidez que le sigue un pensamiento negativo a otro. Por ello ni bien aparezca uno en nuestra mente, antes de que se desencade un patrón que le siga, tomemos ese pensamiento, girémoslo, mirémoslo desde otra perspectiva y analizemos porque esta ahí, que es lo que nos produce y automáticamente intentemos de pensar que es lo positivo que podemos sacar de ello. No somos perfectos, es probable que a veces nuestras acciones no sean las correctas, pero si sabemos aceptar que cometimos un error sabremós de que manera actuar la próxima vez para no repetirlo.

¿Me siguen? Todo es un aprendizaje constante y lo que nos decimos a nosotros mismos es muy poderoso. En lugar de sumirnos en esos pensamientos negativos que descargan emociones dificíles de controlar, pensemos en que hemos hecho bien a lo largo del día o quizás en un periódo mas largo. Pensemos en que hemos mejorado y en que podemos seguir mejorando y sobre todo que hemos aprendido. Ayudemos a que la mente vaya solo en una dirección y de esa manera sabremos como maternos tranquilos.

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Desnuda.

 

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Auto Retrato

Si desnuda, desnuda por que hoy me quiero abrir un poco con ustedes, destaparme, contarles quien soy, sin miedo y sin escrúpulos hablares de mis virtudes y defectos, de los temas que inundan mi mente constantemente, de mis propósitos, de mis metas y mis sueños. Mis dificultades, mis luchas internas y mis miedos.

Mi nombre es Sol Maria Artadi y uso el seudónimo de Matahari. Tengo 22 años, nací en Lima, Perú. Crecí en una familia que hasta hace un tiempo sentía ausente, tenía momentos de mi infancia difusos y no podía recordar, pero hace poco tuve una de las experiencias mas maravillosas de mi vida al encontrarme con mi niña interior. La vida me puso en el camino piedras muy grandes que cargar a muy corta edad y eso me hizo crecer abruptamente. A los 12 años ya era una niña bastante pensante para mi edad, me encantaba inmiscuirme en los temas de adultos pero a la vez ciertos problemas que no debía cargar a esa edad los llevaba encima mío. Quería ser un apoyo constante, una persona que este para cualquiera en sus momentos mas difíciles; sin embargo, eso me llevo a cargar cruces que no eran mías y a tolerar mas de lo que podía.

Fue cuando salí del colegio que me empecé a dar cuenta que no sabía quien era, no sabía a donde iba y una extraña depresión se empezaba a apropiar de mi. No se si en ese entonces me volví mas irritable, pero aún así seguía alimentándome de problemas que no eran los míos. Sonreír sin sentirlo verdaderamente se volvió algo muy fácil de hacer, por dentro me desmoronaba pero por afuera intentaba mostrarme firme y bien parada.

A los 18 años me fui a vivir a Australia, estaba atemorizada, no sabia que me esperaba, pero estaba tan confundida con tantas cosas que me fui sin pensarlo mucho. Llegue a un país de primer mundo, totalmente diferente al mío, un país que ni bien pise sentía que me cambiaría la vida por completo. Mi vida giro 180 grados, me volví independiente y todos los problemas que me carcomían por dentro parecieron difuminarse en ese ambiente de paz y tranquilidad en el que estaba. Mis incertidumbres se adormecieron y el dolor ya no era intolerable. Conocí personas maravillosas, personas con propósitos muy parecidos a los míos, personas que llevo en el corazón para toda la vida. Viaje y viaje, descubrí que el mundo es maravilloso, descubrí la caja dentro de la que estaba viviendo y de la burbuja en la que actualmente estaba sumergida.

Pasaron los 6 meses volando, no me quería ir pero al mismo tiempo algo me decía que tenia que regresar. Tome una decisión apresurada, sabia que la única manera de que me dejaran residir en otro país era estudiando y antes de volver a Lima aplique a un instituto de cine en Buenos Aires. Regrese a mi país, estuve un verano, tristemente me di cuenta que todo seguía igual y al mismo tiempo no.  Las personas seguían con sus vidas pero  la mayoría seguía viviendo dentro de los parámetros de un libro cuadriculado y eso me molestaba bastante. Emprendí mi huida nuevamente, llegue a Argentina, con muchos sueños, esperanzas, pero a veces las cosas no salen como uno quiere. Fue viviendo allá que acepte un problema que ya venia batallando hace tiempo, pero no lo quería aceptar y estando ahí que se acentuó mas.

Ya iba un tiempo lidiando con un desorden alimenticio, este empezó justo un año atrás de irme a Australia. Comenzó sigiloso, callado, pero de a pocos se fue apoderando de mi. En Australia ya eran notorios patrones de este problema, pero como les decía había algo en ese ambiente que anestesiaba todo lo que sentía. Fue en Buenos Aires  cuando me dí cuenta que mi problema estaba alterando mucho mi salud mental y emocional. Me volví introvertida, callada, huraña. No quería salir, no quería hacer vida social, no sabía como manejar mis emociones y por las noches lloraba; me invadía una soledad inmensa y el pecho se me estrujaba , no sabia quien era y no podía armar las piezas mías que estaban desparramadas por todos lados. Fue entones cuando tome una decisión muy valiente, volví a Lima de vacaciones y escupí como veneno todo lo que sentía, asumí mi enfermedad, pedí ayuda y a partir de eso todo empezó a cambiar.

Regrese a lima al cabo de un mes de haber pedido ayuda y a las 2 semanas ya estaba en tratamientos psiquiátricos, médicos y de la mano de una psicóloga que si no fuese por ella quizás no estaría acá escribiendo esto. Dos semanas enteras lloré, lloré porque jamás había encontrado a alguien que me entendiera tanto, que no me juzgue y que me de las herramientas necesarias para sanar. Hicimos  regresiones, hablamos sobre mi infancia, sobre mi crecimiento abrupto, sobre mi incapacidad de amarme y amar a los demás. Sobre como al no querer ser una carga para el resto me había comido toda la mierda del resto (si, la mierda). Irónicamente, empece a comer menos, me acuerdo que lo relacionábamos como una huelga de hambre, pues al no poder tolerar mas cosas en mi vida, tampoco podía hacerlo con la comida. Era como un resentimiento hacia ella, por un lado quería ser notada, por mas de que me veía diminuta e insignificante. Por otro lado, sentía que era lo único que podía controlar en mi vida y por eso me aferre tanto a ello.

Entendí entonces que no me debía callar, que yo también tenia voz y voto, que no debía mezclarme con el resto, que yo era yo y no debía dejar que los problemas de los demás me afectaran como si fueran míos. De a pocos fui mejorando mi relación conmigo misma, de a pocos fui mejorando mi relación con los demás, de a pocos me fui re-descubriendo, encontrando esa luz que creía perdida y nuevos colores empezaron a brotar de mi. Recupere el peso perdido y bote el peso de adentro que tanto me estaba haciendo sufrir. Volví a ser una persona extrovertida, llena de vida y empece a entenderme cada vez mas.

Dos años transcurrieron, crecí enormemente como persona, cambie por mi mas no por nadie. Ya no vivía amargada con la vida, me dejaron de importar las opiniones de los demás, pues entendí que debía rodearme de gente que compartiera los mismos ideales que yo y que empezaran a sumarme en lugar de restarme. Entendí entonces que estaba huyendo de mis problemas y que la única manera de enfrentarlos era volviendo a la raíz donde empezó todo. Durante esos años de terapia empecé a escribir, me enamoré de las letras, me engatusaron y todo lo que me sucedía o aprendía lo plasmaba en una hoja en blanco. Escribir me ayudo mucho a ordenarme, a ver cosas que antes no veía, a desahogarme y a dejar mis ideas en claro.

Medio año después llego el momento en el que decidí dejar la psicóloga, decidí caminar por mi cuenta, decidí utilizar todas las herramientas que se me habían dado para emprender un nuevo camino. Sin lugar a dudas era un desafío, por mucho tiempo esas 4 paredes habían sido mi lugar de apoyo, mi espacio personal, mi almohada para llorar ; pero estaba decidida que era hora de que lo encuentre dentro de mi misma. Ya ha pasado casi un año de esa decisión y aunque a veces me llene de incertidumbres e inseguridades, siempre encuentro mi propia salida. Aprendí a quererme, a valorarme, a llenarme de amor  y cariño y compartirlo con los demás, aunque a veces no se si debería. He dado en ocasiones mas de lo que me han dado a cambio y de eso he aprendido mis lecciones mas grandes.

Mientras escribo esto tiemblo, tiemblo por que es una parte muy intima de mi, porque jamás lo he querido hacer público. He escrito una y otra vez sobre esto pero nunca lo he compartido… no me sentía lista, pero creo que ahora lo estoy. La razón de por que lo hago es por que  se que muchas personas pueden haber pasado (o estar pasando) por algo parecido y  por que me gustaria poder ayudar y motivar a los demás, pues no hay nada que me llene mas que pode darle una mano a alguien. Ahora, esta historia no acaba acá, aun lucho, lucho contra mis inseguridades, lucho en ocasiones con la falta de amor propio y  la verdad es que siempre podemos retroceder y no es un camino fácil, pero siempre hay que tener los ánimos para seguir adelante y reconocer todo lo que hemos avanzado. He aprendido a caerme y levantarme de mil formas y es increíble que aun siga de pie y si no hubiese atravesado por todo esto en definitiva no seria la persona que soy ahora y por ello agradezco.

Para culminar con esta breve historia que les cuento (breve porque literalmente podría escribir un libro sobre esto), actualmente me encuentro estudiando en mi ciudad natal, por ahora trato de centrarme en el presente, no correr, acabar con mi carrera y ver que hacer después. Y si hablamos de metas y propósitos, además de mejorar cada día como persona, quiero dejar una huella, quiero ser capaz de llegar a mas personas, quiero culminar el libro que empece a escribir hace un tiempo y darlo a conocer finalmente. No se que me depara el futuro, pero por ahora esto es lo que soy, una joven como cualquiera abriéndose sobre sus propias vivencias y experiencias para no solo sanar a los demás si no también a mi misma.

 

 

Aprendizaje y Conocimiento.

 

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Punta Mero, Máncora

 

Leí esto en un libro e intenté aterrizar la idea ya hace varios días pero por algún motivo me costaba encontrar la respuesta. Decía lo siguiente “No son ellas(os) las que me enseñan si no yo el que aprendo”. La frase no iba particularmente dirigida a las personas pero me quedé pensando mucho en ella y llegué a la conclusión de que se puede aplicar a la vida en general. Resulta que es más sabio el que aún enseñando tiene la capacidad de aprender. El que no se cree superior, el que considera que es capaz de seguir aprendiendo, el con el paso de los días sigue encontrando nuevas maneras de nutrir su intelecto y no se detiene hasta el ultimo de sus días.

Cada día que pasa tenemos la oportunidad de aprender algo nuevo, y es que absolutamente  todo lo que nos rodea nos puede enseñar algo. Si hablamos de las personas, estas nos pueden dar lecciones tanto directas como indirectas. Una simple conversación o intercambio de palabras nos enseña sin mucho esfuerzo, pero cuando uno aprende de otro indirectamente, cuando observa con atención su comportamiento o sus acciones, el aprendizaje es mayor, pues a raíz de nuestro propio criterio decidimos tomar aquello como una lección  sin la necesidad de que se nos diga algo.

Por otro lado hay personas que se cruzan en nuestra vida solo para enseñarnos algo, una vez cumplida su misión estas se van o se quedan, dependiendo de que es lo que necesitamos (tengamos  en cuenta que todos aquí somos tanto maestros como alumnos). Sinceramente creo de quien mas podemos aprender es de nosotros mismos, pues como seres humanos racionales, tenemos la capacidad de analizar nuestras acciones, de reflexionar sobre nosotros mismos, de hilar nuestro propio rompecabezas y de tomar cada experiencia que nos pase como una nueva forma para adquirir conocimiento.

Muchas veces pasamos desapercibidas cosas cotidianas que nos pueden dar diversas lecciones y es por ello que hay que mantenerse atento.  Cada puerta que se cierra, abre otra para brindarnos algo mejor. Cada tropiezo y cada caída no solo nos hacen más fuertes sino que aportan a nuestro crecimiento. El dolor, por ejemplo, es una de las mayores fuentes de aprendizaje (una vez superado) así como las emociones y sentimientos que percibimos a lo largo de nuestras vidas. El mundo de por si, tiene demasiado para mostrarnos, nos enseña a que no podemos deternos por más de que las cosas se pongan difíciles; que en la simpleza podemos encontrar cosas maravillosas si es que estamos despiertos y aprendemos a vivir en armonía con el.

El camino del conocimiento y aprendizaje es largo, nunca se detiene. Por ende,   siempre tenemos que estar con los brazos abiertos para recibir, para dar acceso a los cambios y nutrirnos cada día mas.   Es importante detenernos a pensar de vez en cuando, culminar nuestros días y analizar que hemos aprendido de el (créanme que siempre aprendemos algo y jamás son cosas insignificantes). El universo es sabio, en ocasiones  se nos puede aparecer una lección una  otra vez y esta va a seguir haciéndolo hasta que aprendamos de ella. Prestemos atención, estamos por algo en este mundo, no cerremos los ojos ante situaciones que pueden cambiarnos la vida y enseñarnos cosas invaluables.

Amor Propio.

 

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Auto Retrato

Por mucho tiempo me costo verdaderamente entender que era el amor propio. Me costaba quererme y eso me traía un sin fin de inseguridades. El camino que he recorrido para entender que no necesito la aprobación de nadie, que no tengo por que compararme y que nadie es y jamás sera igual a mi ha sido largo. Primero que nada solo nosotros somos capaces de conocernos por completo y tenemos que tener en claro nuestras virtudes y defectos, de esa manera no dejaremos que las opiniones de los demás nos afecten por que estarían juzgando un libro por su portada y no por lo que hay adentro.

Ahora, no voy a engañarlos y decir que todavía no lucho por querer absolutamente todo de mi, por abrazar cada imperfección, por valorarme tal y como soy y darme el amor que realmente me merezco. A decir verdad decidí tocar este tema por que siempre ha sido sumamente difícil para mí y estas semanas he tenido picos muy altos y bajos, acompañados de emociones muy fuertes, pues me dieron en el amor propio y cuando eso sucede te devalúas automáticamente. Pero es cierto también que la tormenta no dura para siempre, que poco a poco sales (siempre y cuando te esfuerces en hacerlo) y comienzas a ver todo con claridad.

Retrocedí entonces dos años atrás cuando valorarme era una tarea imposible, y me di cuenta de todo lo que había atravesado, de los momentos difíciles, de los cuadros depresivos, de las largas noches sin dormir, de divagar  por la vida sin saber hacia donde ir. Recordé que no quería seguir viviendo así, que necesitaba cambiar pero sobre todo que necesitaba ayuda. Me sentía sola, perdida, asustada y muy lejos de mi misma, y fue por eso que opte en ir a una especialista en el tema, pues a decir verdad a veces necesitamos un empujón o caminar de la mano con alguien para que nos ayude a ver las cosas desde otra perspectiva. El progreso que he logrado hasta entonces es enorme. Sé que no soy la misma de antes, sé que brillo con una luz única y que no estaría donde estoy si no hubiera tenido la voluntad para recuperar ese brillo que creía extinguido.

A decir verdad me siento orgullosa de todo lo que he avanzado y me doy cuenta que todo lo hice por mi por que a fin de cuentas quería lo mejor para mi. Fue entonces cuando me dije a mi misma, ¿acaso eso no es valorarte? , ¿acaso no moviste mar y tierra para estar bien?, ¿acaso no has progresado?, ¿acaso no has cambiado?; y la respuesta clara como el agua fue un sí. No siempre va a ser sencillo,  es una lucha constante en la que podemos retroceder pero hay que tener la fuerza necesaria para cada día avanzar más y que ese amor que nos tenemos logré irradiar de adentro hacia afuera.

Atentos a lo siguiente:

  • Fíjense bien cuanta gente que los rodea daría un mundo por ustedes.
  • Fíjense quienes jamás les han dado la espalda, y han estado ahí en sus peores momentos.
  • Fíjense cuantas personas darían por tener lo que ustedes tienen y lo afortunados que son.
  • Fíjense a cuanta gente le gusta de su compañía.
  • Fíjense la cantidad de personas que realmente te quieren y te lo demuestran con acciones y no solo palabras.
  • No se comparen, por que no hay nadie igual a ti.
  • No dejen que nadie te valore menos de lo que debería ni mucho menos que te haga sentir inferior. Recuerden, son maravillosos, capaces de cualquier cosa.

Rebalsen de amor, quieranse tanto para que nada ni nadie pueda hacerles daño.